viernes, 10 de febrero de 2017

¿Dónde está la ciudad de Sodoma?




La Biblia ha servido para que muchos arqueólogos hicieran llamativos descubrimientos en “Tierra Santa”, en Israel, de ese modo se han descubierto enclaves, aldeas y ciudades, objetos varios, con lo cual se demuestra que la Biblia es mucho más que un simple libro de origen antiguo, es también una crónica de pueblos y de gentes que vivieron en otro momento de la historia.

Pero con el transcurso de los siglos el recuerdo de algunos lugares se perdió y nadie sabe, por ejemplo, en dónde estaba determinada ciudad o enclave que se menciona en la Biblia, e incluso a veces se ubica erróneamente algún lugar que estaba en otras latitudes como puede haber sucedido con la montaña en la que Jehová entregó a Moisés los “10 Mandamientos”. Bueno, de lo que hoy quería hablar es de una notoria ciudad mencionada en la Biblia y de la que no se conoce con exactitud su verdadera ubicación, me estoy refiriendo a las ciudades de Sodoma y Gomorra, ¿han oído ustedes hablar de ellas?

La mayoría de los mapas y la mayoría de los expertos sitúan a esta ciudad bajo las aguas del lado oriental del sur del mar Muerto, y lo cierto es que en esa región se han encontrado ruinas de antiguas poblaciones, los arqueólogos suponen que en la antigüedad hubo un deslizamiento de tierras y las poblaciones que estaban más cerca del mar acabaron sumergidas. Pero ¿dice algo la Biblia que nos demuestre que estas bíblicas ciudades estaban en el lugar que todos suponen, o estaban en otra zona completamente diferente? Sí, sí que dice alguna cosa y la vamos a comprobar ahora mismo. El resultado de nuestra búsqueda puede indicar que las investigaciones que se han hecho anteriormente no fueron tan minuciosas como se supone, quizás porque alguien no dio al registro bíblico todo el crédito que éste merece.

Todo comienza con la estancia del patriarca Abrahán en Egipto a raíz de una hambruna que asoló a toda la región, Génesis 12:10. Con él iba toda su familia incluido su sobrino Lot, los siervos que todos ellos tenían y numeroso rebaño. Transcurrido el peligro, Abrahán y todos los que con él estaban abandonaron Egipto y enfilaron el camino a Sur, en medio del desierto, finalmente llegaron a Beer Sheba, lugar en que el patriarca solía acampar con sus rebaños y en el él mismo hizo un pozo de agua; luego continuaron hasta el norte y llegaron a Hebrón; poco después siguieron hacia el norte y llegaron hasta Betel, Génesis 13:1-3. Todo este recorrido representa que Abrahán, Lot y todos los demás ya habían llegado al norte del mar Muerto en el lado occidental, y Betel era un lugar que pertenecía al sistema de oasis de Jericó, por lo tanto en el norte del mar Muerto, no en el sur.

Es estando en Betel en donde Abrahán y su sobrino Lot deciden separarse a causa de las disputas que sus respectivos pastores mantenían por el uso del agua del lugar en el que estaban, deciden que lo mejor es que cada cual vaya por su lado. Abrahán cede a su sobrino Lot el derecho de elegir hacia dónde quiere ir. Recuerden que Abrahán y Lot están en Betel, al norte del mar Muerto. Ahora Lot se pone a observar el terreno hasta allí donde le alcanzaba la vista, pero mejor transcribo una parte del relato bíblico. “De modo que Lot alzó los ojos y vio todo el Distrito del Jordán, que todo él era una región bien regada, antes de que Jehová arruinara a Sodoma y Gomorra, como el jardín de Jehová, como la tierra de Egipto hasta Zóar. Entonces Lot escogió para sí todo el Distrito del Jordán, y Lot mudó su campamento al este. Así que se separaron el uno del otro. Abrán moró en la tierra de Canaán, pero Lot moró entre las ciudades del Distrito. Por fin asentó su tienda cerca de Sodoma”, Génesis 13:10-13.    



Es menester fijarse bien en las palabras que acabamos de leer. Desde Betel hasta el tradicional lugar de Sodoma hay más de 80 km. de distancia, eso teniendo en cuenta que Lot debería de haberse fijado en el terreno de la orilla oriental, con el mar por en medio y con numerosas colinas, y así y todo ¿pudo Lot precisar que el lugar estaba tan bien provisto de agua como el jardín de Edén? Vamos, ni que Lot hubiera tenido una vista de águila. Además, Lot se fijo en el Distrito del Jordán, el río, y que yo sepa el río Jordán acaba o muere en al norte del mar Muerto, no en el sur, porque a partir del sur del mar ya no hay río ni nada que se le parezca, es todo puro desierto. No, Lot desde Betel se tuvo que fijar en algún lugar mucho más cercano a él, se fijo en la tierra que con toda propiedad se podía llamar Distrito del Jordán, y se fijó en las tierras del lado oriental del Jordán en el norte del mar Muerto. Incluso hoy en día, con la ayuda del mapa de Google Earth y situándonos en la zona de Jericó, podemos ver al otro lado del río una amplia zona muy frondosa, hacia allí tuvo que mirar Lot, hacia allí tienen qua haber estado las ciudades de Sodoma y Gomorra, no en el sur del mar Muerto.

Hay testimonio de personas que viajaron por la zona que hoy pertenece a Jordania, personas que estuvieron en el monte Nebo, que es en donde según la Biblia murió Moisés y que está localizado en el lado oriental del norte del mar Muerto, estos testimonios dicen que desde lo alto del monte se podía ver la tierra de los sodomitas, y esta persona no estaba mirando a una distancia de 80 km. hacia el sur, este testigo estaba mirando hacia la falda de la montaña llamada Nebo, lo cual confirma lo que dice la Biblia.
Todo esto está muy bien, ¿pero tiene el apoyo de modernas excavaciones arqueológicas que se estén haciendo en la zona? Pues sí, en ese lugar se están realizando excavaciones con sorprendentes resultados. En estos momentos el arqueólogo británico Steven Collins está trabajando en un enclave del lugar llamado Tell el-Hamam, las ruinas que hasta el momento ha dejado al descubierto muestran que la ciudad sufrió una gran quema alguna vez, y que por todos lados entre los escombros hay numerosos restos humanos, la gente que aquí vivía murió dentro de sus casas, tal como dice el relato bíblico que sucedió con Sodoma, Génesis 19:23-25. Todavía no se puede decir que Collins haya encontrado la ciudad de Sodoma, él mismo está dubitativo, pero aparentemente todo coincide con el registro bíblico. Estaremos a la espera de más investigaciones. 

miércoles, 8 de febrero de 2017

Las pirámides egipcias




Es la construcción humana más antigua que se mantiene en pie y tiene unos 2.300.000 bloques de piedra que pesan entre 2 y 18 toneladas de paso, es la increíble pirámide de Keops en la meseta de Giza. Y cuando estas junto a ella y la tocas te preguntas ¿cómo a hicieron? Sí, te haces esa pregunta porque los arqueólogos solo han encontrado en sus excavaciones alguna plomada, algún cincel con su maza correspondiente, alguna regla para tomar medidas y nada más. No han aparecido máquinas de clase alguna, ni siquiera algún dibujo en alguna tumba que esplique cómo las hicieron, nada de nada.




Según nos explican los egiptólogos la pirámide de Keops se tardó en construir unos 30 años, pero estos trabajos solo se realizaban durante tres meses al año, que eran los meses que las aguas del Nilo con sus anuales inundaciones imposibilitaban todas las labores agrícolas, ese era el momento en que buena parte de la población participaba en ir levantando la futura tumba del faraón. Si la construcción de esta pirámide se alargó durante 30 años y si tiene aproximadamente 2.300.000 bloques de piedra, eso significa que se tuvieron que ir colocando un bloque de piedra cada dos minutos, ¿cómo lo hicieron? ¿Cómo es que no se estorbaron entre las diferentes cuadrillas de obreros que irían una detrás de la otra mientras subían las piedra
A los del siglo XXI nos parece que el modo más efectivo de ir levantando la pirámide tenía que ser con la ayuda de rampas, y de tipos de rampas se han propuesto varias clases: una única rampa que se iría agrandando conforme la pirámide ganara altura y de mantenimiento más bien problemático, una rampa exterior que fuera rodeando la pirámide, una rampa interior que acabaría quedando escondida dentro de la misma pirámide, incluso algún experto ha propuesto que los bloques de piedra en realidad son una especie de conglomerado que se fue fabricando allí mismo. Pero aún podría haber otro tipo de rampa en la que parece que no han pensado muchos, podría ser un tipo de rampa tan evidente y tan sutil que casi nadie la ha visto todavía a pesar de estar a la vista de todos, me refiero a las mismísimas paredes inclinadas de la propia pirámide.


Primero allanarían todo el terreno, luego cavarían hacia abajo todas las dependencias o salas o pasillos que quisieran que la pirámide tuviera y lo irían cubriendo todo según fuera necesario, a continuación completarían un primer piso de bloques de piedra completamente acabado, luego el segundo pero un poco más pequeño y así sucesivamente. A partir del segundo piso utilizarían la piedra de revestimiento inclinada como rampa, una buena maroma que llegaría hasta el otro lado de la pirámide sujetaría esta piedra, y desde el otro lado un grupo de bueyes (¿por qué tenían que ser hombres los que tiraran de la maroma si los inteligentes egipcios ya conocían la fuerza de los bueyes?) jalarían sin demasiado esfuerzo hasta subir el bloque de piedra hasta el siguiente nivel, mientras tanto en el cabo que quedaba libre atarían otro bloque y los bueyes del otro lado jalarían hasta subir la piedra del lado opuesto al siguiente nivel, sería como un tira y afloja. Teniendo en cuenta que cada lado de la pirámide de Keops tiene unos 200 metros, esto significa que en cada lado podrían estar trabajando varios grupos de bueyes jalando y colocando varias piedras al mismo tiempo. Quizás al comienzo harían falta pocos bueyes en el grupo que jalaba, a medida que la pirámide fuera ganando altura cada grupo de bueyes se iría incrementando con algunos bueyes más para reunir la fuerza suficiente.  Claro, esto solo es una idea más, seguimos sin saber cómo levantaron las pirámides. Otros han tenido la ocurrencia de que las pirámides fueron construidas por una desconocida civilización anterior a los egipcios y desaparecida hace mucho tiempo. Fuere como fuere, el caso es que las pirámides están ahí.

De ningún modo tuvo que ser sencillo construir cualquiera de las pirámides egipcias que conocemos, por eso cobra relevancia un experimento que quiso hacer el arqueólogo japonés Sakuji Yoshimura en 1978 con el apoyo de la TV nipona. Sakuji pretendía construir una pirámide a escala utilizando los medios antiguos que se suponía que utilizaron, pero finalmente el gobierno egipcio suspendió el experimento porque los resultados fueron más bien calamitosos ni siquiera utilizando métodos modernos de construcción con grúas mecánicas. El equipo del arqueólogo japonés no pudo evitar utilizar un cimiento de hormigón, los trineos de madera para arrastrar las piedras se quebraban constantemente, y algunas de las piedras de tres toneladas cortadas a mano en la cantera no encajaban de ningún modo. El experimento se abandonó definitivamente. ¿Sabían más los antiguos? Es evidente que había algo que en el siglo XXI desconocemos completamente.

 

 

 

lunes, 6 de febrero de 2017

El Éxodo: 12 piedras y el Sinaí tradicional

Me van a disculpar amigos lectores, pero me dejé una parte de la información y ahora la publico. Gracias a todos.


Dicho todo esto, ¿entonces por qué se señala el tradicional monte Sinaí (en territorio egipcio) como aquel en el que Moisés recibió los famosos “10 Mandamientos”? Para responder a esta pregunta nos tenemos que remontar a comienzos del siglo IV E.C. . Constantino es emperador de Roma y hace de la religión cristiana (que para entonces ya estaba muy diluida) la religión del estado, de pronto las cosas que habían sucedido en Judea pasan a tener importancia para la clase dirigente romana. La madre del emperador, la Sra. Elena, se convirtió en una ferviente beata de la nueva religión del estado y quiso conocer de primera mano la tierra de Jesús, de modo que le organizaron lo que hoy llamaríamos un Tour por Tierra Santa, y hacia allí que marchó. Durante su recorrido por aquellas tierras y conocedores de sus nuevas inclinaciones religiosas, sus acompañantes le propiciaron el descubrimiento de algunas reliquias supuestamente de origen cristiano. Durante este Tour la llevaron hasta casi el mar Rojo y le mostraron una impresionante montaña de la cordillera del Sinaí, a la Sra. Elena aquella montaña le causó mucha impresión y decidió ella sola que aquella tenía que ser la montaña en donde Moisés había recibido los “10 Mandamientos”, y de ese modo tan simple es como desde entonces casi todo el mundo la ve como la montaña de Moisés.

El Éxodo: 12 piedras y el Sinaí tradicional




El pueblo de Israel estuvo acampado frente a la montaña de Moisés durante un año, en algún momento Moisés subió a lo alto de la montaña de Jehová para recibir las tablas de los “10 Mandamientos”, y entonces una parte del pueblo comenzó a inquietarse y se fabricaron un ídolo de oro para adorarlo, cosa que estaba totalmente opuesta a la voluntad de Dios con el que se habían comprometido a servir incondicionalmente. Cuando Moisés descendió finalmente de la montaña se encontró con el ídolo y montó en cólera, inmediatamente ordenó destruirlo y mando arrojar sus restos a un torrente que descendía de la montaña, Deuteronomio 9:21. Del Har Karkom descienden varios torrentes, del Sinaí tradicional no baja ningún torrente. Pero Moisés mandó hacer otra cosa.
 


Frente a la montaña, y para hacer sacrificios a Jehová Dios, el Dios al que todo el pueblo había jurado fidelidad, Moisés mandó que construyeran un altar con doce grandes piedras sin labrar (una piedra por cada tribu) puestas en dos filas de seis, Éxodo 20:25; 24:3,4. ¿Sobreviviría esta construcción al paso de los siglos allí, en medio del desierto? Pues no sabemos con exactitud, pero hoy los guías turísticos de Israel muestran a los visitantes una antigua construcción de doce grandes piedras, ¿es la que Moisés ordenó construir? En cualquier caso lo que el apóstol Pablo dice del Sinaí y el relato de la guerra entre los amalequitas e Israel cerca del monte de Moisés y fuera de la frontera egipcia, eso da visos de veracidad a esa rústica construcción de doce grandes piedras frente al monte Har Karkom.  

 
 
Frente a la montaña, y para hacer sacrificios a Jehová Dios, el Dios al que todo el pueblo había jurado fidelidad, Moisés mandó que construyeran un altar con doce grandes piedras sin labrar (una piedra por cada tribu) puestas en dos filas de seis, Éxodo 20:25; 24:3,4. ¿Sobreviviría esta construcción al paso de los siglos allí, en medio del desierto? Pues no sabemos con exactitud, pero hoy los guías turísticos de Israel muestran a los visitantes una antigua construcción de doce grandes piedras, ¿es la que Moisés ordenó construir? En cualquier caso lo que el apóstol Pablo dice del Sinaí y el relato de la guerra entre los amalequitas e Israel cerca del monte de Moisés y fuera de la frontera egipcia, eso da visos de veracidad a esa rústica construcción de doce grandes piedras frente al monte Har Karkom.  

 
 
 
 
 

sábado, 4 de febrero de 2017

El Éxodo: Los amalequitas contra Moisés




Permítanme explicarles antes las características del mapa. En él pueden ver perfectamente una línea roja en diagonal, es la frontera entre Egipto y Canaán que existía en los días de Moisés y más o menos es la misma frontera que existe en el siglo XXI. Casi tocando el mar Mediterráneo estaban asentados los amalequitas, luego está señalada la posición del oasis de Qadés, y antes está señalada la posición del monte Har Karkom. La línea negra que aparece y desaparece es una de las tres rutas por la que se cree que tuvo lugar el éxodo, y por las circunstancias que aquí explico para un servidor es la más probable. Y casi tocando el mar Rojo hacia el sur, está señalada la posición del Sinaí tradicional.

 Aunque Moisés fue anotando todas y cada una de las paradas que hicieron, con los nombres que tenían en aquel tiempo, hoy no es posible identificar ni un solo lugar, los 3500 años que han transcurrido desde entonces deben de haber ocasionado importantes cambios en la fisonomía del terreno: pozas que se han secado, palmerales que han desaparecido, etc.

Se han propuesto por lo menos tres rutas diferentes para el éxodo de Israel, una de las tres, la que sigue la cordillera del Sinaí y que pasa por las minas que tenían los egipcios en la zona, es la que probablemente siguió el pueblo de Israel porque quizás también fue la ruta que siguió Moisés cuando 40 años antes huyó de Egipto y se dirigió hacia Madián, al otro lado de la frontera. Ya dijimos que el pueblo de Israel tardó unos dos meses en llegar hasta la montaña en la que Moisés recibió los “10 Mandamientos”, pero ¿es esa montaña el Sinaí tradicional que se enseña a todos los turistas del siglo XXI?

También dijimos que Egipto tenía y sigue teniendo su frontera que va desde la cabecera del brazo oriental del mar Rojo hasta más o menos el sur de la actual Gaza, y que de ahí hacia el sur todo es Egipto incluyendo el Sinaí tradicional. La Biblia nos informa que poco antes de llegar a la montaña de Moisés, el pueblo de Israel fue atacado por los amalequitas, un pueblo que vivían al sur de Canaán al otro lado de la frontera con Egipto, Éxodo 17:8-13. Pero si el Sinaí tradicional es la montaña de Moisés, y Israel fue atacado por los amalequitas, eso suscita algunas preguntas: ¿por qué atacaron los amalequitas a Israel tan lejos de sus tierras, a unos 400 km. de distancia en territorio egipcio? ¿No les importó la reacción que pudieran tener los egipcios? ¿Qué tenían que defender o qué querían proteger los amalequitas al sentirse amenazados por los israelitas?

Esta violenta reacción de los amalequitas se entiende mejor si situamos la montaña de Moisés en otro lugar, no donde el Sinaí tradicional, sino en aquella región que Moisés recorría con sus rebaños cuando se dirigía a los oasis de Qadés y en mitad de este camino se cruzaba con su montaña, un poco antes de esta montaña tendría que haber estado el lugar conocido como Refidim, sitio en el que acampó el pueblo y en el que fueron atacados por los amalequitas. Ahora parece todo mucho más claro, probablemente los amalequitas querían defender el acceso al agua de los oasis que antes hemos mencionado y se adelantaron, pero siempre fuera de la frontera de Egipto.  El caso es que Israel obtuvo la victoria y prosiguieron su marcha hasta la montaña de Moisés, alrededor de la cual permanecieron acampados un año entero, sí, ¿pero qué montaña? Llegados a este punto es digno de recordar el detalle de una carta que escribió 1500 años más tarde el conocido como apóstol Pablo, este cristiano escribió lo siguiente: “Ahora bien, esta Agar significa Sinaí, una montaña de Arabia…”, Gálatas 4:25. Para Pablo estaba muy claro que la montaña conocida como Sinaí era una montaña de Arabia, no de Egipto.

A lo largo de toda la ruta que Moisés recorrió durante su pastoreo trashumante hasta los oasis hay varias montañas y mesetas, ¿en cuál de ellas nos tenemos que fijar? Contrario a lo que sucede con el Sinaí tradicional, en la montaña conocida hoy con el nombre de Har Karkom hay muchas huellas de actividad humana antigua, bastante antigua, y algunos rasgos físicos de la montaña que la señalan como la montaña de Moisés.

El Har Karkom más que una montaña es una meseta de unos 700 metros de altura, de la cual bajan algunos torrentes, todo a su alrededor es terreno desértico y muchas de las piedras del lugar parecen como quemadas pues están negras por algunos lados, como si en el lugar hubiera habido alguna vez actividad volcánica. Hay evidencias de antigua actividad humana, numerosos restos de posibles campamentos y/o apriscos de ganado y muchas piedras con geoglífos de diferentes clases, todo esto y algo más.

En mi siguiente publicación veremos más señas de identidad que avalan al Har Karkom, y veremos la razón de que otra montaña usurpara la autenticidad que tiene el Har Karkom.

viernes, 3 de febrero de 2017

El Éxodo: En busca de la montaña de Moisés




¿Qué tal si me acompañáis, amigos lectores, en un épico viaje a través del desierto pero tal como se solía viajar hacer 3000 años, a pie, sin camiones ni vehículos de apoyo de los que tenemos en el siglo XXI? La primera parte de nuestro viaje va a ser haciendo pocas paradas, y las paradas que hagamos no serán de muchos días, además viajaremos frecuentemente de noche y de día y uno de nuestros problemas será el abastecimiento de agua pero no el único. Afortunadamente nos conduce alguien que tiene buen conocimiento de todas estas regiones.

Bueno, lo que os propongo a todos es participar mentalmente del éxodo que protagonizaron Moisés y el pueblo de Israel hace ahora 3500 años según el relato de la Biblia. Esta primera etapa va a durar dos meses, y concluirá en una montaña de significado especial para Moisés, el monte llamado Sinaí u Horeb. Atentos porque os podéis llevar alguna sorpresa.

Pero retrocedamos hacia el tiempo en que el príncipe Moisés huye de Egipto cuando tenía 40 años de edad. Es posible que en su huida Moisés recorriera el camino que pasaba por las minas que Egipto explotaba, siguiendo la cordillera del Sinaí, y lo haría rápido puesto que estaba huyendo, su meta era Madián junto al brazo oriental del mar Rojo, lejos de la frontera con Egipto.

El registro bíblico informa que Moisés se casó en Madián y allí vivió durante los siguientes 40 años de su vida. ¿Qué hizo durante todo ese tiempo? Ahora lo transcribo directamente. “Y Moisés llegó a ser pastor del rebaño de Jetró, el sacerdote de Madián, de quien era yerno. Mientras arreaba el rebaño al lado occidental del desierto, llegó por fin a la montaña del Dios [verdadero], a Horeb”, Éxodo 3:1. Moisés sirvió como pastor trashumante nómada, es decir, durante unos meses al año llevaba al rebaño hacia occidente para que se saciaran de abundante agua y de pastos, y que yendo hacia ese lugar se cruzaba con la montaña llamada Horeb. Desde la cabecera del mar Rojo en Ezión-gueber hasta el tradicional Sinaí (luego tenía que continuar el camino hasta llegar al agua y los pastos) hay unos 145 km. en línea recta, ¿es ahí a donde Moisés conducía a su rebaño, en medio de territorio egipcio, teniendo en cuenta que él todavía era un fugitivo?

El relato bíblico dice que Moisés se cruzaba con la montaña Horeb y que seguía el camino hasta la fuente de agua, y no parece que esa sea la descripción del Sinaí tradicional, porque en todos los alrededores del Sinaí tradicional no hay abundante agua ni terrenos para pastos, entonces ¿hacia dónde se dirigía Moisés? Hacia occidente dice la Biblia, no hacia el sur que es en donde está el Sinaí tradicional. Yendo hacia occidente, en dirección del Mediterráneo, ¿hay algún lugar en el que un pastor cualquiera pudiera llevar a sus rebaños para que se saciaran, y que además cuente con alguna montaña significativa para Moisés? Sí, sí que existe esa montaña.

Desde la cabecera el brazo oriental del mar Rojo hasta la fuente de agua y pastos hay unos 125 km. en línea recta, más cerca que yendo al Sinaí tradicional, y justo en medio de ese trayecto está la montaña que tanto significaba para Moisés. Hoy en día esa montaña se le conoce con el nombre de Har-Karkom. Y a tan solo unos pocos km. más hacia el noroeste Moisés entraba en la región de tres grandes oasis del lugar, el Ain Qedeis, el Ain el-Qudeirat y el Ain el-Qeseimah, los tres separados entre sí por entre 10 y 15 km. aproximadamente. Estos tres oasis siguen existiendo en la actualidad y tienen terreno que todavía sirve para cultivo. Tenía mucho sentido que Moisés trajera a sus rebaños hasta esta zona, un lugar que él mismo volverá a recorrer años más tarde en numerosa compañía.
En mi siguiente publicación hablaremos de la montaña que Moisés visitaba.


miércoles, 1 de febrero de 2017

El "santo" Grial




En la película “Indiana Jones y la última cruzada”, casi al final de la película, se ve al aventurero frente a una exposición de copas diferentes, una de las cuales tenía que ser aquella en la que Jesús bebió durante su última noche, una de ellas tenía que ser el “santo grial”. Allí había copas de todos los materiales, copas muy sencillas y copas de metales preciosos adornadas con piedras preciosas y perlas, ¿Cuál de ellas sería aquella que Jesús utilizó? ¿Ustedes, amigos lectores, que piensan que sucedió en la realidad? El caso es que en diferentes centros religiosos del mundo se exhiben algunas ricas copas que pretenden ser aquella en la que Jesús bebió, ¿Qué hay de cierto en toda esta historia?

Sigamos el desarrollo de aquella última cena en la que Jesús participó con sus más inmediatos seguidores, y lo haremos con la ayuda de un relato que escribió un instruido seguidor de Jesús, que además era médico, me estoy refiriendo al evangelista Lucas.

Ya eran los últimos días de vida de Jesús, en base a lo que Jesús había dicho y hecho él se había granjeado poderosos enemigos entre los dirigentes religiosos del país, entre el poderoso Sanedrín de Jerusalén, pero como persona cumplidora de la ley mosaica Jesús quiso celebrar la fiesta de la cercana Pascua, sin embargo no podía entrar abiertamente en la ciudad puesto que muchos andaban buscándolo para matarle, de modo que mando a dos de sus discípulos para que hicieran todos los preparativos para la celebración de esa cena especial. Resulta interesante observar todas las precauciones que se tomaron en los preparativos, yo lo transcribo directamente del relato bíblico.

“Ahora bien, se acercaba la fiesta de las tortas no fermentadas, la llamada Pascua… Entonces llegó el día de las tortas no fermentadas, en que hay que sacrificar la [víctima de la] pascua; y él despachó a Pedro y a Juan, y dijo: “Vayan y preparen la pascua para que la comamos”. Ellos le dijeron: “¿Dónde quieres que [la] preparemos?”. Él les dijo: “¡Miren! Al entrar en la ciudad los encontrará un hombre que lleva una vasija de barro con agua. Síganlo hasta dentro de la casa en que entre. Y tienen que decir al dueño de la casa: ‘El Maestro te dice: “¿Dónde está el cuarto para convidados en que pueda comer la pascua con mis discípulos?”’. Y ese les mostrará un cuarto grande, arriba, amueblado. Prepáren[la] allí”. De modo que ellos partieron y lo hallaron así como él les había dicho, y prepararon la pascua”, Lucas 22:1,7-13.

Todo esto parece un proceso acordado tiempo antes entre Jesús y al amo de la casa, la cual era sin duda una posada o algo semejante, era una casa en la que servían comidas a los viajeros. ¿Se han fijado ustedes…? Los discípulos tenían que encontrar a un hombre que llevaba una ánfora de agua sobre la cabeza o en el hombro. En aquellos tiempos eran las mujeres las que iban al pozo a buscar agua, no un hombre, pero probablemente a nadie de aquel lugar le extrañaría ver a un hombre con una jarra de agua porque seguramente era el mesonero. Parece que durante un corto tiempo y a unas horas que parecen convenidas, aquel hombre se acercaba al pozo a buscar agua. No había más hombres que hicieran aquello porque en ese caso los discípulos de Jesús podrían haber seguido a cualquiera, pero no, Pedro y Juan siguieron al hombre correcto.
 


Entonces, si el local en el que Jesús pensaba era un mesón en el que solían ir personas diferentes a comer ¿qué clase de utensilios pondría el mesonero sobre la mesa? Pues los platos y las copas serian de uso cotidiano, de madera o de barro ¿no les parece? Poner, que no era el caso, pero poner una vajilla de metales preciosos hubiera llamado la atención de todos aquellos que andaban buscando a Jesús y eso no se hizo. Cuando acabó la cena todos salieron del local, Jesús y sus discípulos, y dejaron en el lugar todo aquello que habían utilizado para la celebración como era lo normal, nadie se llevó nada. Aquellos platos, copas y jarras de madera o de barro se seguirían utilizando para otros clientes que fueran allí a hacer sus comidas, nadie atribuyó a aquellos utensilios ni un gramo de santidad. Con el tiempo es lógico que algunos de aquellos elementos se fueran rompiendo y tuvieran que ser reemplazados por otros nuevos, pero como mucho todas aquellas casas de Jerusalén incluido el mesón en el que Jesús ceno, todas fueron arrasadas por los soldados romanos en el año 70 de nuestra era y no sobrevivió nada. Así que ¿de dónde se han sacado eso de que la copa que Jesús utilizó en su última cena era especial, de metales preciosos adornados con piedras preciosas?  

Los primeros cristianos, los del primer siglo, jamás guardaron lo que se conoce como reliquias de unos o de otros ni de Jesús, eso era considerado como un tipo de idolatría que había que rechazar porque Dios lo había mandado en sus Diez Mandamientos, “Y Dios procedió a hablar todas estas palabras, diciendo: “Yo soy Jehová tu Dios, que te he sacado de la tierra de Egipto, de la casa de esclavos. No debes tener otros dioses contra mi rostro. ”No debes hacerte una imagen tallada ni una forma parecida a cosa alguna que esté en los cielos arriba o que esté en la tierra debajo o que esté en las aguas debajo de la tierra. No debes inclinarte ante ellas ni ser inducido a servirlas, porque yo Jehová tu Dios soy un Dios que exige devoción exclusiva, que trae castigo por el error de padres sobre hijos, sobre la tercera generación y sobre la cuarta generación, en el caso de los que me odian; pero que ejerce bondad amorosa para con la milésima generación en el caso de los que me aman y guardan mis mandamientos”, Éxodo 20:1-6.

Parece que pronto en la historia del cristianismo, después de que muriera el último de los apóstoles de Jesús que fue Juan alrededor del año 100 E.C., a partir de ese momento comenzó una apostasía que mezcló las enseñanzas de Cristo con practicas paganas, a partir de ahí comenzó el interés por las reliquias, y entre ellas la famosa copa o “santo grial” que en seguida caló en las personas crédulas hasta el día de hoy.